El viaje empieza cuando la carretera termina. Una piragua remonta el Río Chagres, el mismo río que alimenta al Canal, y con cada curva el siglo va quedando atrás, hasta llegar a un territorio donde la comunidad Emberá vive como han vivido sus ancestros. No hay guion aquí: te recibe el encargado de la comunidad, y es él quien te cuenta su historia, de dónde vienen, qué significa cada pintura de jagua sobre la piel, por qué el río lo es todo. Y luego, la parte que ningún espectáculo puede imitar: cocinarás con ellos el pescado del río como lo han hecho siempre, y aprenderás de sus manos el tejido de las cestas y las tallas que hoy coleccionan los museos del mundo. No vienes a ver cómo viven. Vienes a pasar un día viviendo con ellos.