Hay dos Panamás, y este viaje los une. El primero es vertical: una capital que mira al Pacífico desde sus torres, con un casco colonial de 350 años a sus pies y la obra de ingeniería más audaz del continente atravesándola. La verás desde el aire, en helicóptero privado sobre la ciudad y el Canal, y desde adentro: sus calles, su cocina, su selva a treinta minutos del cemento. El segundo Panamá no tiene torres. Isla San José, en el Archipiélago de las Perlas, es un territorio casi privado en medio del Pacífico donde las jornadas se miden en mareas y capturas. Llegarás en vuelo privado. Pescarás en aguas donde el pez vela y el atún mandan. Y entenderás por qué los que conocen esta isla no suelen contarlo. Siete noches. Dos mundos. Un solo país que no se parece a ningún otro.